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14 December 2014 @ 02:12 am
Watashi no hoshi  
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Capitulo 1: Porque eres inalcanzable

— Lo siento, no puedo
— ¿Porque?
— Porque eres alguien que desee desde que los conocí, pero a la vez sabia que eres inalcanzable y lo acepte como tal.
— Pero no lo soy, aquí estoy.
— Lo estás, pero no dejas de ser aquel inalcanzable ídolo que veo en las revistas y televisión. Eres él de las fotos en las paredes de miles de fans, que sueñan con tener aunque sea un minuto contigo.
— Pero eso, ¿qué tiene que ver, con que yo te quiera?
— Lo tiene, porque yo no puedo alcanzarte y no puedo arrebatarle a miles de mujeres que te anhelan igual o mas que yo.
— Eso no es justo, también soy una persona. Necesito a alguien que me ame, no por ser un ídolo, sino por ser yo.
— Lo se. Por lo mismo mereces alguien mejor que una fans, que solo puede verte desde la tarima mientras sonríes y te quitas la polera. Mientras grito, como otras 70 mil mujeres más.

Una lagrima callo en mi mejilla, pero no fui capaz de mirarlo a los ojos. Sabia que al verlo, todo cambiaría, mis palabras no tendrían sentido y mi razón tampoco.
Así que solo me di la vuelta y me marche. Para ser una más de sus miles de fans. Porque aunque lo ame y él me ame como me dice. El hecho que sea inalcanzable no cambiara nada.

Aquella noche no deje de llorar y a pesar que el teléfono sonó un par de veces no respondí. No quería hablarle, no quería oírle, ni verle. Aunque eso fuera difícil ya que en mi cuatro habían posters de él con sus mejores amigos. Con aquella sonrisa característica suya, su mirada expresiva y aquellos lunares que derretían a cualquier mujer.

Si, muchas decían que era el hombre perfecto, pero no lo era, lo sabia y por eso lo amaba. Amaba como él, disimulaba su enojo ante las cámaras, cuando a pesar de todo siempre había una sonrisa, sus bromas y su risa franca.
El que se muestre reacio a nuevas personas, el que quiera ser valiente, pero no le sale aunque quisiera. Porque temía, igual que todo el mundo. Pero era un niño grande. El niño que yo amaba.


Aquella mañana desperté encima de la cama, el frío me hizo tiritar mientras me abrazaba. No había sol, de seguro llovería, pero no me importaba, no saldría del aquel departamento. Quería ahogarme en el y lo esperaba.

Al prender el televisor dude, su nuevo drama estaba por comenzar y siempre gastaban mucho publicidad. Pero al comprobar la hora, me tranquilice al saber que las noticias de la mañana estarían pasando. Y aunque no le tomara mucha atención, el ruido me ayudaba a desconcentrarme.

Pero ahí estaba, al otro lado de la pantalla, mirándome con aquellos ojos penetrantes y con esa sonrisa compradora. Maldita sea. ¿Porque tenía que enamorarme de alguien famoso? ¿Porque mis sentimientos no se quedaron en lo platónico? ¿Porqué?

Me acerque al televisor dejándome caer frente a el. No deseaba llorar, por lo que no pudo ser. Por lo que no permití, por lo que no me arriesgue.
El celular nuevamente sonó. Le mire desinteresada, no quería hablar con nadie. Pero eso fue imposible.

— ¡Niijima Sora, abre la puerta. Se que estas ahí! — Tocaban la puerta y el timbre fuertemente. Pero no respondí, guarde silencio esperando que aquel muchacho se marchara, sabia que vendría a velar por su amigo y porque no.
— Sora-chan por favor abre, estamos preocupados — ¿Otro de sus compañeros? Pero ¿porque? Yo no era parte de su grupo, ¿porque se molestaban en venir?
— ¡Sora se que estas dentro, azotare la puerta si es necesario, así que abre! — grito nuevamente
— Cálmate, puede que duerma. — le dijo su amigo
— No lo creo, se que nos escucha, la conozco bien. — ¿Me conoce bien? ¿Que significaba eso? Me conocía también hace unos meses, ¿era tan fácil de leer? ¿Tan predecible?

— ¡Sora abre la puerta de una maldita vez! — Me Levante lentamente y camine hacia la puerta.
— ¿Qué quieren? — Pregunte sin abrirles, sabia que si me veían mal le dirían a él. De todas maneras debía desaparecer de la vida de los cinco y ser solo una espectadora.
— Queremos hablar, por favor abre — dijo Sho
— Pero yo no, así que por favor vallanse — grite mientras miraba la puerta de entrada.
— ¡Pero que terca eres! ¡Abre de una buena vez!
— Nino cálmate — le pidió su amigo
— ¡Lo estoy! Por favor Sora solo queremos hablar. — Sentí los sentimientos del cantautor y tome el picaporte, abriéndoles. Ellos sin pedir permiso entraron y me miraron, pero no les mostraba mi rostro. Camine hacia las ventanas de mi departamento siempre dándoles la espalda.

— Sora... — oí la voz triste del mayor
— ¿Qué es lo que quieren decir? — fui dura
— Nosotros lo sentimos – dijo este apenado
— ¿Porque? — pregunte
— Matsu nos contó lo que sucedió ayer, sabemos que en parte es nuestra culpa...
— No lo es, yo sola tome la decisión
— Pero...
— Si eso es todo lo que vinieron a decir, les pido que se marchen — les pedí
— ¿Le extrañas cierto? — Me pregunto Nino. No respondí, pero la risa de aquella persona, se oyó desde el televisor. La cual me desmorono.
— Sora... — El se acerco, alzando su mano para depositarla en mi hombro, dándome su apoyo — Se que le quieres, todos sabemos que es así
— Se que dijimos cosas sin sentido, pero eso no quita que le apoyamos a ustedes dos — comento Sho desde la estancia.
— Pero eso no cambia nada, lo que ustedes dijeron es verdad — Nino y Sho se miraron — Yo, solo soy una fans, nada mas... — mis ojos se cristalizaron — No puedo simplemente negarlo y seguir con mi cuento de hadas.
— Pero... — intervino Nino, pero no le deje continuar
— Ustedes son personas que alguien como yo no puede acercarse y ser su amiga, desconfían y eso esta bien. Han pasado cosas para hacerlo y deben protegerse ante cualquier comentario, porque son una imagen publica...
— Pero eso no tiene que ver con que nos relacionemos con quienes queramos — dijo Sho algo molesto
— Si lo es — le replantee – Saben bien que no pueden simplemente abrazar a un extraño sin que salga en las noticias y se rumoren que están saliendo con alguien. Deben tener cuidado con cada paso que den. Y yo no niego eso, lo acepto, por lo mismo mi camino hacia ustedes, hacia él.... – respire — termina aquí... — me aparte de Nino que aun seguía con sus mano en mi hombro.
— Por favor solo marchense... — les pedí
— Sora, entiendo bien lo que sientes, yo mismo he cambiado al acercame a las fans a lo largo de nuestra trayectoria. Pero eso no tiene nada que ver con que quieras a Jun.
– Miles de mujeres lo quieren y otras mas a ustedes, no por nada es el más popular entre las mujeres — me puse detrás de la cocina americana para no mostrar tanto interés en la conversación que estaba llevando con aquellos dos chicos.
— ¡Kamizama! ¡Que estas a la defensiva! – regaño Nino poniendose las manos en la cintura en gesto de molestia
— Sora-chan, por favor entra en razón. O por lo menos piensalo. No queremos que ambos sufran por algo sin sentido.
— Descuida Sakurai-san, yo estare bien y aquella persona... — mire el televisor viendo que aun seguía su entrevista, sonriente y enérgico — también lo estará.


Me perdí en aquel departamento, había pasado una semana desde que vi sus ojos por ultima vez y le lastimé.
Los chicos sin poder hacerme cambiar de opinión también se marcharon. Capaz pensaron que estaría bien dejarme un momento sola, antes de volver para hacerme razonar, como decían ellos. Pero sabia bien que no seria así. Estaba haciendo lo correcto. No podía ser una distracción o un muro para lo que él amaba. Debía seguir como siempre fue. Él en el escenario y yo desde la tarima.


Estaba sentada en mi cama abrazando mis piernas, mientras veía un póster de los chicos,  todos sonreían entre ellos, se veían muy felices y me imaginaba que en aquella cesión debieron pasarla muy bien.
Pero mi vista se detenía en alguien específico. Alto, delgado, con unos ojos increíbles que no podía verle fijamente más de cinco minutos sin ponerme nerviosa. Su sonrisa, que sólo al verla, al escucharla, era inevitable no sonreír también. Por eso me dolía, porque estos sentimientos hacia el, seguían. No podía simplemente fijarme en otro y seguir queriéndolo a el. Sólo lo veía a el, lo quería, lo anhelaba, lo extrañaba.

Alce mi mano hacia el póster, posando mis dedos en el aire tratando de acariciarlo, de alcanzarlo. Pero no podía y eso me destruía más. En aquellos momentos me preguntaba si era posible continuar, después de tenerlo tan cerca, de tocarle, de sentirle. Podría sólo darme la vuelta y marcharme.

Lo sabía perfectamente, no quería olvidar, quería recordar aquellos pocos momentos que estuve con el. Mi minuto de ser princesa, porque el era como un príncipe, bueno las fans lo veían así, un rey, nuestro rey. Y yo no quería llamarlo nuestro, quería llamarlo mío. No quería compartirlo, quería ser egoísta y obligarlo a mirarme solo a mi. Pero no podía ser así de controladora. No podía pedirle que me viera solo a mi, que me besara solo a mi, que me quisiera sólo a mi.

Nuevas lágrimas cayeron sobre mis mejillas, nuevamente lloraba y nuevamente sufría.

Pero me preguntaba como estaría el, se concentraría en su nuevo drama, pensaría en mi, me recordaría, me seguía queriendo, le dolía tanto como a mi.

Mire mi celular, las llamadas habían parado después de tres días. Supongo que debió darse por vencido. No. El no es alguien que se rinde, lucha. Es un luchador por naturaleza, es distinto a mi, que siempre me rindo a la primera. No luchaba, simplemente  no actuaba. Era una cobarde, lose. Pero no sabía cual era el camino correcto. Sólo quiero que me dejen quererlo desde la distancia, observarlo como una psicópata, morirme por no poder ser valiente y llamarlo en este instante y decirle que me arrepiento, que le quiero. Que aceptaré todo, que sólo me deje estar a su lado. Pero sabia perfectamente no seria así.


Salí de aquellas pareces por obligación, no por decisión propia, debía ir a la tienda de mis padres una vez cada tantos para que supieran que su hija estaba bien, que podía ser independiente sin problemas. Mi madre era una sobreprotectora sin límites y creo que todavía le duele que su pequeña hija allá emprendido a una nueva aventura sola. Pero todo fue más fácil gracias a que esta más atenta a su primer nieto. Mi hermana que hace unos dos años se casó, tuvo su primer hijo hace unos meses y aprovechando la felicidad de mis padres, quise darles la noticia que me iría de casa. No les hizo mucha gracias ya que aún no me creen capaz de poder valerme por mi misma, como soy la menor de tres hermanos, siempre fui la consentida y la más apegada.
Por lo mismo después de poder tener mi departamento, voy cada semana a ver a mis padres para que no comiencen a llamar preocupados por su pequeña hija. Y aunque no me molestaba su actitud, era mejor no causarles molestias innecesarias.

Me maquille para disimular las ojeras y la hinchazón de mis ojos, aunque ya las lágrimas habían cesado hace un día, la tristeza de mis ojos no se iba, al igual que las molestias al dormir. Pero supongo que es un periodo normal después de haberte alejado de alguien a quien quieres. Si, es normal.


Camine paso lento por las calles de mi casa hacia la tienda de mis padres. Niijima Taro, mi padre, un sastre que fue pasado de generación en generación, conoció a mi madre en un desfile de modas, aunque suene extravagante no lo es tanto. Mi madre quería modelar, pero sus padres demasiados estrictos no se lo permitían. En unos de esos encuentros del destino, Niijima Haru, mi madre se escapó para ir a un casting, pero en vez de lograr su sueño, encontró el amor. Ya que mi padre estaba ahí ayudando en la realización de unos trajes. Pero bueno después de casarse mi padre continuo con la pequeña tienda de sastrería de su padre y abuelo, convirtiéndola ahora en una tienda muy exclusiva y distinguida. Les va bastante bien y como era la tradición mi hermana que saco las habilidades de mi padre, estudio diseñó de modas en la universidad de Tokio, convirtiéndose en la próxima dueña de la Sastreria Niijima en Shibuya.

- Buen día - salude con una sonrisa divisando a mi madre mientras atendía a unas clientas. Nos miramos e incline la cabeza, para esperarla detrás de la tienda.
Busque a mi padre en la sección de hombres, sonriéndole también en forma de saludo.

Sentándome en el recibidor, esperando que ambos se desocuparán, no estuve mucho tiempo sentada cuando entraron más clientes y como era debido les atendí.
Fue un día bastante movido, por lo que me ayudo a despejarme y olvidar. También ahorrar en disimular una felicidad falsa.

—¡Estoy cansada! - grite al ya ver que mi madre cerraba la tienda.
—Hiciste un buen trabajo, hija - me dijo mi padre
—¿Vas a cenar con nosotros? - pregunto mi madre, acercándose.
—No lo creo, ya esta por oscurecer y prefiero llegar antes a casa. Me preparare algo allá — le sonreí, para no preocuparlos.
—Esta bien hija, pero el fin de semana, vendrá tu hermana así que ven a casa y comemos en familia.
—Si papá, ahí estaré — dije tomando mi bolso y despidiéndome de ambos —Nos vemos
—¡Cuídate y cualquier cosa llámanos! — dijo mi madre antes que saliera de la tienda, le asistí y sonreí desde la vitrina, despidiéndome.


Recorrí las calles de aquella ciudad llena de luces y movimiento. Las personas caminaban     me parecían que caminaban a un ritmo más rápido que el mío, pero ha decir verdad no me interesaban aquellas personas. Mi mente había viajado a momentos en donde aquella sonrisa era la protagonista. Siempre era el protagonista. El centro de atención, el que todos miraban cuando entraba. Él, aquella persona que ahora se encontraba frente a mi.

Capítulo 2: Locura sofocante

— Hola — aquella sonrisa que amaba no estaba en su rostro y sus ojos se encontraban apagados.
— Hola — repetí su saludo, tratando de desviar su mirada directa a mis ojos.
Había una distancia favorable entre nosotros, no me atrevía a moverme, su mirada me paralizaba, pero sabía perfectamente que él rompería aquella barrera y vendría hacia mí.
— Te esperaba — me dijo serió y seguro
— ¿Porqué? — pregunta estúpida de mi parte, pero la inseguridad en mi salía a relucir.
— Tenemos que hablar — camino un paso
— No... — logre decir, dando un paso hacia atrás. Mire alrededor notando donde estábamos, sin percatarme había llegado a la plaza cerca de mi departamento, aquel sitio estaba vacío, los faroles ya estaban prendidos a pesar de que aún quedaban minutos antes del atardecer.
— Sora, por favor — me suplico, aquello me destruía, pero no podía mirarlo, sabía que si sus ojos se alineaba con los míos, todo cambiaría.
— No — repetí negando con la cabeza
— ¿Quieres qué renuncie? — "NO" gritaba en mi mente — ¿Quieres qué deje de ser un ídolo? — aquello me sorprendió y no pude más que mirarlo. — ¿eso deseas? — sus ojos mostraban angustia.
— Nunca... — hable — no podría ser capaz de pedirte eso — había ganado, hablaríamos...
— Entonces... Dime que deseas — "A ti" le mire con mis ojos cristalizados
— Jun, por favor... — le pedí, pero sonrió al escuchar su nombre salir de mis labios.
— Sora... — un paso más y su mirada cambió a deseo, aquello me hipnotizo, ¿porque aquel sujetó tenía tanto control sobre mi?

— Debes irte — logre decir, apartando nuevamente mi mirada
— ¿porqué me mientes? — estaba jugando con mi mente
— No lo hago — respondí poniéndome firme.
— Lo haces — Otro paso. Sentí su aroma. — tus ojos me lo dicen — como lo odio — hablamos de esto... — se acerco más, pero trate de ponerme firme, debía salir de su presencia y volver a mi vida
— ¡Esto es imposible! — le repetí
— ¿Porqué? — media sonrisa se dibujó en la comisura de sus labios
— ¿Porqué no lo entiendes? — le pregunte con mis ojos llenos de súplica
— Porque no quiero — dijo firme y sin censura. — Dices que esto es imposible, porque soy un ídolo. Pero aquello no tiene sentido, también puedo tener a alguien a mi lado, tengo derecho de amar y de tener un futuro con mi pareja a pesar de ser un ídolo...
— No es eso — le interrumpí
— Entonces, ¿qué es?
— Yo...
— Dime que es...
— Yo...
— ¡Sora!
— ¡No puedo compartirte! — dije al fin — Yo, no quiero hacerlo. — aquello lo desconcertó
— ¿Eso qué significa? — pregunto confundido
Calle por unos momentos, encontrando las palabras correctas — Jun, yo... — suspire— Yo no quiero compartirte, odio que las mujeres te amen, que te deseen... Odio... compartir tus labios...tus abrazos...a ti — me sincere
— Sora... — compendio a que me dirigía — pero, sabes que aquello es sólo actuación — me contradijo — Yo soy tuyo...
— No, no lo eres — le mire directamente a los ojos
— Por favor, ayúdame a entender esto — me pidió acercándose una vez más a mi.
— Tú y yo, pertenecemos a mundos totalmente distintos — dije honestamente — Yo no puedo simplemente negar mis celos al verte con algunas de tus co-protagonistas... Yo no puedo negar mis celos cuando miles de fans gritan que te aman, mientras tu les sonríes...
— Pero Sora, ese es mi trabajo
— Lo se, y lo acepto, por lo mismo no podemos estar juntos. Tu debes pertenecer a ese mundo. Eres de aquel mundo y lo eres brillantemente. — sonreí tímidamente — Pero yo no pertenezco ahí... — me acerque a el solo para pasar a su lado e ir hacia mi departamento y desgarrarme en llanto.
— Sora... — escuche mi nombre por última vez al cruzar nuestras miradas
— Adiós Jun — me despedí alejándome nuevamente sin mirar atrás, con el corazón destrozado, sabiendo perfectamente que el también sufría.


Debía ser fuerte y no voltear, no podía correr hacia el como quería, como deseaba, no podía pedirle el último abrazo, el último beso, pero para mi no serían los últimos, serían algo más, algo que iniciaría nuevamente. Una locura sofocante. Una locura que sólo el podía crear en mi.

Él, sorprendentemente no me siguió, aquello en verdad me decepciono pero supongo que así debían ser las cosas, si había hecho lo correcto. No puedo vivir en su mundo, y tampoco permitiré que el venga al mío. Eso sería lo peor.

Cerré la puerta al entrar en ese frío departamento, las pocas luces del día inundaban desde la ventana, pero mi cuerpo estaba atrapado en la entrada, agonizando. Intentando negar que podría ser feliz a aquella persona, tratando de respetar aquella maldita decisión de alejarme de él para siempre.

Recordaba su sonrisa, sus ojos, su voz. Todo resonaba en mi mente, como una vieja película. Debía parar esto.

Los recuerdos traigan consigo una sonrisa amarga, perdida y lágrimas sin sentido. Yo había tomado una decisión que sería lo mejor para ambos, pero aún no sentía aquella felicidad que se supone traería.

Mi celular sonó, una, dos veces, tres. Lo busque en mi bolso, era Nino, cerré los ojos antes de contestar. Quería saber si él estaba bien, si se había ido a casa o algún bar a tomar.

— ¡Hasta que contestas, mujer! — grito Nino desde el otro lado del auricular.
— Lo siento — respondí
— ¿Que sientes? ¿Romperle el corazón a mi amigo? ¿Terminar con él, por no se qué cosa? ¿Hacernos sentir mal porque hallan terminado?
Aguarde silencio mientras Nino seguía interrogándome con preguntas que me hacia doler más el pecho, mientras aguardaba mis lágrimas para que no dar indicios de ellos. Pero creo que se dio cuenta igualmente...
— Lo siento — se disculpó mientras miraba el piso de la entrada de mi departamento — Es que esto, creo que nos tiene mal a todos, estamos preocupados por J. Sabes como es, no dice que esta mal, aunque nosotros sabemos que es así...
— Lo entiendo y no tienes porque disculparte, la culpa es mía — el chico al otro lado del auricular guardo silenció — ¿cómo esta él? — me atreví a preguntar
— Pues aparenta que todo esta bien, ahora Riida fue con Sho a su casa para ver en que anda, salió temprano de las grabaciones y no dijo nada cuando se fue. — apreté más mis puños.
— Estuvo aquí — mencione con temor
— ¿Ah? ¿Cuándo? — pregunto sorprendido
— Hace como media hora — respondí nerviosa — No se dónde este ahora
— Mmm llamare a Satoshi para ver que pasa, te volveré a llamar — me dijo cortándome enseguida.

Después de unos minutos me levanté del piso, recogiendo mis cosas. Pase directamente a la sala tirando mi bolso, todavía sosteniendo el móvil en mi mano. Fui a la cocina por un vaso de agua mientras esperaba la llamada de Nino...
Respire hondo, rezando que él se encontrará bien y en su casa. Aunque ya no sabía que esperar, ni de que sorprenderme.

Aquel aparato en mi mano comenzó a vibrar, no espere más allá del primer tono para contestar y saber la respuesta de Nino
— ¿Si?
— Cálmate, él esta bien — el alma volvía a mi cuerpo, respire hondo y sonreí, tranquilizándome. — Esta con Riida así que el lo cuidara para que no tome.
— Gracias — le respondí, mirando hacia el piso mientras me afirmaba.
— ¿Porqué haces esto? — pregunto Nino después de unos minutos, la pregunta me sorprendió. No sabía bien que responder.
— ¿A que te refieres? — respondí con una pregunta
— ¿Porque lo dejas si sabes que el te quiere? ¿Porque lo rechazas? ¿Porque niegas quererlo? — Eran tres preguntas muy importantes pero a pesar de eso una parte de mi tampoco lo entendía muy bien, pero otra parte sabia que era lo correcto.
— Por su bien y por el mío — le respondí — Se que el me quiere y por lo mismo debo dejarlo ir. Todavía no llega al punto que me ama, quiero que me recuerde solo como una de sus novias, una mas de su lista. Quiero alejarme antes que sea demasiado tarde — respondí sinceramente
— ¿Porque?
— Porque es lo correcto
— Todo esto es por lo que dijimos, ¿no es cierto? — pregunto una vez mas Nino
— Aquella conversación solo me hizo confirmar lo que ya en mi mente sabia, solo que mi corazón no quería reconocerlo.
— ¿Y que era?
— Que él es inalcanzable para alguien como yo.


Aquella llamada fue la última que recibí de Nino, los chicos tampoco me llamaban ni me buscaban y por supuesto él tampoco. Suponía que Ohno-san había hablado con él y le habría aconsejado dejarme ir. Él era un buen amigo y sabría guiarlo, ademas el lo escucharía, por otra parte sabia que Nino les había contado la conversación que habíamos tenido.

Ha pasado ya un mes desde aquel día y desde que había visto sus ojos mirarme solo a mi, hablarme y a centímetros de poder tocarlo.

Su nuevo dorama había iniciado, así que le veía todas las semanas, mas los programas que tenían los chicos, mi vida había vuelto a como era antes que nos conociéramos de aquel modo. Sonreí al recordar ese momento.

— Disculpe — dije caminando entre la multitud del metro. Aquel día juraría que había más gente de la normal, aunque siempre estaba repleto cada una de las estaciones del metro. Hoy en particular la sentía más aglomerada, tanto que apenas podía caminar para poder salir de ahí después de ser dejada hace ya más de 10 minutos.

Respire hondo, agarrando mi bolso con ambas manos para nuevamente intentar de llegar a la escalera. Alce una de mis manos hacia las afueras de ese muro humano y empuje con fuerza para salir de ahí. Habían señoras que me miraban feo y señores que me llamaban la atención y otros q simplemente me empujaban más hacia la dirección contraria a la que yo deseaba ir.
Pero no me importaba, sólo quería salir de ahí para encontrarme con mis amigas para ir a ser una fila gigantesca para comprar el último single que lanzarían hoy. Pero creo que la gente se rehusa a que consiga el disco de mi grupo favorito.

Y volví a empujar a unas señoras que estaban a mi costado y ellas volvieron a empujar me también con otras mil personas más ayudando. Y ha escasos minutos de ahogarme en un mar de gente el tren siguiente al que me había bajado, acababa de llegar. Por una parte me molesto el hecho de aún estar ahí, pero agradecí luego porque la ruma de pasajeros que acababan de bajar me guiaban por fin a la salida.

Después de poder llegar arriba del subterráneo, mire la hora en el reloj de mi celular, ya iba treinta minutos tarde y mis amigas me habían llamado un par de veces. Seguro ya no me esperaban donde lo acordado. Corrí por las calles del distrito, esperanzada que aún me esperarán.

— ¡Eh tú! — escuche cuando choque con alguien dejando caer su celular.
— Disculpe — le dije aquel extraño, deteniéndome y agarrando su celular antes que los peatones lo pisarán. — aquí tiene — se lo entregue, él solo lo recibió y se marcho en silencio. Yo me quede mirándolo curiosa. Que le pasaba a aquel sujeto, sólo tropecé con él, no que fuera una estrella de cine o algo así.

De repente recordé en que lo que estaba y volví a correr para llegar con mis amigas.

—Llegas tarde otra vez— me regaño Ita, una de mis amigas, la mas grande de las tres, la protectora de ambas y la más afortunada de todas. Su vida iba cuesta arriba. Contadora y recientemente ascendida, con un novio que la amaba por sobre todas las cosas y esperamos prontamente un compromiso por parte de ambos.
— Lo siento — Les dije, tratando de respirar. Había corrido como tres cuadras y estaba apenas. Debía volver a ejercitarme ya el sedentarismo me gana.
— ¡Ya vamos de una vez que seguro hay una fila de 3 metros cuando lleguemos! — Dijo ansiosa Kira, la más pequeña, responsable y estudiosa de las tres.
— ¡Go, go! — me reí mientras comenzaba a correr nuevamente para que ambas me alcanzaran.

Y no era mentira lo que Kira dijo, la fila era muy pero muy larga. Paso una hora desde que nos ganamos en las afueras de aquella tienda para poder tener por fin aquel disco tan esperado, aunque todos lo eran. —¡Comenzaron a entrar! — grito alguien en la multitud de chicas. Nos paramos rápidamente para observar lo que pasaba. La fila se empezó a mover —De verdad que ya abrieron — menciono Ita mientras tratábamos de ver hacia la entrada de la tienda.

Una hora y media mas tarde, casi llegábamos la entrada de la tienda solo unas 10 fans más y estaríamos más cercas a tenerlo en mis manos. Emocionadas por aquella magnifica entrada llena de globos, poster y pancartas de aquellos cinco muchachos que se habían robado el corazón de todas aquellas chicas que ahora están haciendo fila para comprar su nuevo single, el de este mes.

— ¡Por fin! — grito Kira mientras salimos de la tienda, otras chicas nos miraban envidia.
— Si, casi no llegamos por alguien pero ¡lo obtuvimos! —Se unió a los gritos Ita mientras seguía molestándome por mi retraso.
— Ya te dije que no fue mi culpa y da igual si ya ¡lo obtuvimos! — También me uni a la alegría con mis amigas, teniendo nuestro disco en la mano, llenas de felicidad.
— ¿Vamos a tomar algo para celebrar y después vallamos a mi casa a escucharlo y ver el pv? —Sugirió Ita
— ¡Si, vamos!  — respondió Kira muy emocionada
— No puedo — dije tristemente
— ¿Qué? ¿Porque? — preguntaron ambas a coro
— Prometí ayudar en la tienda, apenas viniera por el disco.
— ¿De nuevo? — balbució Ita — Siempre nos haces lo mismo, nunca contamos contigo para salir a celebrar
— Eso no es del todo cierto — corregí — Y sabes que mis padres me quieren ahi lo mas posible, aunque se halla decido que mi hermana heredará la tienda, desde que esta embarazada soy la única que puede ayudar. Ademas quiero mantenerlos lo mas contentos posible — respondí cautelosa
— ¿Y eso porque?
— Ya se los contare a su debido momento, pero prometo recompensarlas y saben que lo hare — les sonreí a ambas antes de marcharme a la tienda de mis padres.


— ¡Hello! — grite mientras entraba a la tienda toda feliz
— Dices Hello, cada un mes así que debe ser porque aquel grupo que te gusta tanto saco algo nuevo, ¿cierto? — pregunto sabiamente mi madre
— Claro que si — fui a ella agarrando sus manos para que bailáramos en círculos.
— Ya Sora, calmate que tenemos un cliente y deja de darme vueltas que me mareo — dijo mi madre tiroteando sus manos para que se las devolviera.
— ¿Cliente? pero si aun no abrimos — dije soltándola
— Si, es que viene de vez en cuando y tu padre le hace unos trajes a medida, especiales para él. Es muy especifico con sus pedidos.
— Valla — respondí curiosa, mientras veía desde el hall de entrada, hacia la sección de hombres.




Una nueva aventura, ojala les guste y que me apoyen en este proyecto que espero poder retomar.
Ya que me ha costado bastante escribir en todo sentido, en si hasta pregunte si alguien queria ayudarme pero nadie llego, asi que ojala logre terminarlo ya que este y Memorias de un secuentro los tengo en coma.

Cuidense y cualquier detalle me avisan.
 
 
 
aris28aris28 on December 14th, 2014 10:32 pm (UTC)

Está muy chevere. Me dio curiosidad, así que empecé a leerlo y me gusto mucho. Espero lo puedas continuar, por mi parte cuentas con todo mi apoyo. Esperaré con ansias el próximo capítulo. ¡Ánimo! (^-^)



Edited at 2014-12-15 03:43 am (UTC)
pamhinatapamhinata on December 15th, 2014 05:52 am (UTC)
Dios, la historia es muy profunda, es el mismísimo sentimiento de una y un realidad, quiero seguir leyendo, también memorias de un secuestro, ya estaba hecha la pareja en ese fic, me gustan tus historias, si necesitas algo cuentas con mi apoyo, en lo que sea.
GabiiCsillag: juninogabiicsillag on December 16th, 2014 12:08 am (UTC)
Me alegro mucho que te gusten mis historias, aunque he estado algo atascada con ellas por eso andaba en busca de una compañera de fic para que me ayudara... u.u gracias igual por apoyarme y seguire esforzandome por seguir escribiendolas... ^^